El sentimiento de culpa

Este sentimiento es definido como una emoción negativa que aparece ante el incumplimiento de normas éticas, o la creencia de haberlo realizado, especialmente si ello ha ido en perjuicio de otra persona. Su origen se establece en el desarrollo de la conciencia moral en la infancia y está influida tanto por las diferencias individuales como por las pautas educacionales recibidas y su función es concienciar a la persona de que ha cometido un error y facilita que se pongan en marcha los medios para la reparación.

La culpa se forma gracias a una serie de elementos: un acto causal, real o imaginario; la percepción y autovaloración negativa del acto y su emoción negativa asociada (remordimientos).

La culpa puede ser sana,  derivada de un perjuicio real y sirve para indicar cuál son los comportamientos adecuados para no perjudicar a quienes nos rodean o mórbida, en la que realmente no ha existido ningún fallo objetiva que justifique el sentimiento negativo. Éste sentimiento no ayuda a la adaptación al medio y puede alteraciones psicopatológicas como la depresión, cuando es excesiva  y no realista.

Cómo evitar la culpa excesiva o no realista.

En ocasiones la estrategia utilizada por las personas para evitar la culpase centra en la justificación, la negación o la minimización de los daños. Sin embargo, estas tácticas no son adecuadas, ya que intentan evitar la emoción sin afrontar el hecho.

La culpa excesiva hay que prevenirla, y para ello es necesario que se distinga bien dónde están los límites entre la culpa sana y la excesiva. Es importante para ello que seamos conscientes de que la emoción, la actitud y los pensamientos sobre los hechos, provienen de nosotros mismos, cada cual elige cómo se siente. Por lo tanto, el sentirse culpable es una elección.

La responsabilidad sobre un acto realizado sigue perteneciendo a la conducta emitida por cada uno, pero es importante variar las verbalizaciones con las que nos referimos al acto y a nosotros mismos. Las afirmaciones destructivas, facilitan el bucle de la culpabilidad no ayuda a la persona ni mejora el daño producido.

Para evitar los sentimientos de culpa, lo primero que debemos de hacer es valorar si estos son reglas rígidas que hemos introyectado de normas paternas y su adecuación en nuestra forma de ser o de pensar ( por ejemplo “deberia de tener matrimonio que dure siempre”) o si son deberes que nosotros nos autoimponemos y su flexibilidad. Los deberes deben de ser flexibles, realistas y que ayuden a lograr objetivos.

Algunas sugerencias para evitar los sentimientos de culpa son:

Identificar la conducta y el sentimiento de culpa. Si la razón por la que nos sentimos mal no es fácilmente identificable, cuestiónate el motivo por el que te sientes mal y qué podría ayudarte a estar mejor.

Valore el deber que se impone y observe: ¿incluye adjetivos como “totalmente, perfecto, nunca, siempre, cada, todos…”? utilice “preferiría” o “me gustaría” en lugar del “debería”

Olvide los conceptos de “bien” y “mal”, en lugar de ello plantéese ¿Cuales son los efectos a corto y a largo plazo sobre usted y sobre las personas implicadas? ¿Tiene sentido la norma?

Pregúntese si este pensamiento está acorde con quién es usted, las limitaciones, su situación, sus cndiciones, sus miedos, etc.

A veces, a pesar de que el sentimiento de culpa es claro, es dificil determinar el deber subyacente, para ello existe una técnica llamada “escalonamiento” para llegar al deber o norma básica: se basa en detectar la culpa y preguntarse ¿qué significa para mí haber hecho…? y si estoy…¿que significa para mí? hasta llegar a una afirmación nuclear sobre sí mismo.

 

Si efectivamente el sentimiento de culpa concuerda con un daño real, obviamente, podría:

Expresar el arrepentimiento a las personas perjudicadas. Explica que te sientes culpable y los sentimientos implicados en el malestar. La mayoría de las veces, las personas necesitan escuchar que la otra persona está arrepentida y por ello, es importante pedir perdón y explicar que no volverá a ocurrir.

Si se ha avisado con anterioridad de algún percance que pudiera ocurrir, dar las gracias a la persona por haber mantenido la compostura, por haber esperado un tiempo o por el hecho que haya realizado. Tampoco es necesario pedir disculpas constantemente, pero sí hacer saber a la otra persona que estás agradecido por la actitud.

Las personas que tienden a culparse a sí mismos con asiduidad,  presentan un importante malestar emocional, desvalorización y a la larga baja autoestima, inseguridad y sentimientos de tristeza. Prevenir los excesos de culpa y diferenciar cuándo es adecuado el sentimiento y cuando hay que detener los pensamientos es una actividad importante en la mejora personal y el bienestar emocional.

 
Teresa Gallego Álvarez
Doctora en psicología
Gabinete de psicologia y salud. CUANTICA
C/ Vargas 55A  3ºB
Santander (Cantabria)

 

 

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