7 tareas para elevar la autoestima

Cuando hablamos de autoestima, nos referimos a  la valoración que hacemos de nosotros mismos, de quienes somos, de nuestra imagen, de nuestro comportamiento y generalmente lo asociamos y comparamos con un ideal, con “cómo nos gustaría ser”.

A veces esta evaluación es ajustada y nos vemos de una forma más o menos objetiva. Sin embargo, en otras ocasiones,  podemos tender a realizar una valoración negativa de nosotros mismos, evaluando nuestras capacidades y nuestras cualidades por debajo de la realidad.

Podemos mostrar sentimientos negativos hacia nosotros mismos, reprocharnos constantemente las decisiones que tomamos, pensar que cualquier otra opción había sido mejor, o bien tener la impresión de no ser como desearíamos ser. Una autovaloración personal negativa puede influir en nuestro estado de ánimo y hacer que nos sentamos tristes, que dejemos de hacer cosas que antes nos gustaba hacer, que no seamos capaces de afrontar nuevos retos o enfrentarnos a cambios.

¿Podemos cambiar esto? Claro, podemos empezar poco a poco a hacer que nuestro cerebro cambie el enfoque, y comience a ver cosas que antes no se fijaba, podemos realizar actividades que nos hagan sentir bien y más concentos con nosotros mismos. Podemos valorar pequeñas cosas, dejar de procrastinar, introducir nuevos cambios y lo podemos hacer desde ya.

Por eso a continuación podéis descargar un pequeño PDF en el que se plantean 7 pequeñas tareas diarias para empezar el cambio ¿te atreves?

 

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Mejorar la autoestima

Uno de los principales factores que diferencian al ser humano es la conciencia de sí mismos, es decir, el conocer su propia identidad y darle un valor. La autoestima, o la valoración que nosotros hacemos de nuestra identidad, proviene de las circunstancias de la vida, de nuestras experiencias con los demás, de las cosas que hemos logrado a lo largo de nuestra historia, de los comentarios que escuchamos de terceros, o de las posibilidades de éxito que hayamos vivenciado. De la misma forma, éstas experiencias están influenciadas por nuestra forma de vernos. Es un círculo que se retroalimenta.

Podríamos pensar que si somos capaces deevaluar nuestra autoestima y ver cómo podemos mejorarla sería más fácil producir un cambio y este cambio, modificará la interacción con nuestras oportunidades. Efectivamente, la modificación de la autoestima para hacerla “más sana” traerá consigo una serie de cambios positivos, pero esto no es tarea sencilla. Mucha de la responsabilidad de que nuestra autoestima esté dañada viene de los mensajes que nosostros mismos nos lanzamos. Estos mensajes, por el mero hecho de ser nuestros, nos los creemos con mucha más fiabilidad que si fuesen hechos por terceros. Aquellas críticas que escuchamos de pequeños, pasan a ser pensamientos propios, a interiorizarse. Así la frase “no puedes hacer eso, déjame que lo hago yo” se traduce en “no puedo hacer esto, es mejor que lo haga otro”. O “esta niña es boba” se puede traducir en la etapa adulta a: ” soy boba” o “no valgo”.

¿Cómo evaluar nuestra autoestima?

Las personas con baja autoestima, no se ven de forma objetiva, minimizan sus dotes y maxifican sus defectos. ¿Cómo podemos evaluar si mi percepción es errónea?

Un primer paso es una análisis exhaustivo de sí mismo. Escriba el mayor número posible de palabras que le describan en las siguientes áreas: aspecto físico (autoimagen), relaciones sociales ( habilidades en este área, su forma de ser, adjetivos), personalidad, como cree que le ven los demás, rendimiento laboral y funcionamiento mental ( inteligencia, intereses, actividades). Al leer los adjeivos sobre sí mismo podrá comprobar cuántos son positivos y cuantos negativos, si le costó percibir más de un lado que de otro, o si bien, la mayoría de los negativos se centran en un área concreta.

Otra forma de observar qué campos necesitan de mejora, es realizar una actividad llamada la “rueda de la vida” que puede descargarse aquí

Ahora haga una lista de sus debilidades: dibuje dos columnas, en una deberá señalar cuáles son sus debilidades con un lenguaje objetivo, evitando el lenguaje peyorativo o las interpretaciones. En la otra, la columna revisada, reescriba esa debilidad de una forma más objetiva: descríbalo de forma específica, buscando las excepciones en los casos en los que haya escrito “siempre” o “nunca”, cambiando donde ponga “debería” por “me gustría” ( por ejemplo “debería de ser más firme en mi forma de pensar” cámbielo por ” me gustaría ser más firme en mi forma de pensar”)

Ahora enumere sus dotes: las cosas que hace bien, que le gustan de sí mismo, que los demás valoran, que no querría cambiar.

Por último, utilizando la información disponible: descríbase de una forma objetiva, reconociendo las debilidades de la columna revisada y mostrando las cualidades positivas o fortalezas. Por ejemplo:

“Soy una persona cariñosa y amistosa. Soy razonablemente afirmativa aunque me cuesta en determinadas áreas de mivida como es la laboral. Tengo alguna dificultad en pedir favores y poner límites cuando los amigos me piden que haga algo por ellos. Tengo buena relación con mi hija, aunque a veces me supera y me enfdo más de lo que querría. Soy buena oyente y tengo mucha empatía”

Finalmente cambie su forma de verse y de hablarse y comprométase con la exactitud de sus capacidades. Aquella forma negativa de hablarse debe de ser sustituida por esta forma más neutra y real.

 
Teresa Gallego Álvarez
Doctora en psicología
Gabinete de psicología y salud. CUÁNTICA
C/ Vargas 55A 3º
Santander (Cantabria)
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